Deslumbrante abismo

En algún momento ese libertinaje al que le has hecho tanto caso durante tanto tiempo se cansa y te deja con un impulso voraz que te hace estrellar contra un fuerte abismo.

Quedas con las manos vacías, miras hacia atrás preguntándote qué tenías, qué era real,  qué era imaginario y qué, sólo era una fugaz ilusión. Devuelves tu mirada al frente y te preguntas qué sigue contigo a tu lado, qué es verdadero que no se ha logrado escapar.

Introspección en el campo de batalla

El campo de batalla a veces es muy sombrío, el piso no se ve claro, solo veo tumultos y tumultos de polvo y desechos. Hay voces, gritos, alaridos, muchos movimientos rápidos desincronizados que intentan encontrar un sentido sin realmente tenerlo. En momentos el campo se hace oscuro y no deja de ver con claridad lo qué hay alrededor, tengo una armadura que me estorba, pero si mi la quito quedaría frágil, débil y desprotegida.